
Apenas había luz dentro de la cueva, por lo que decidió acercarse a la entrada para poder ver mejor, buscó la complicidad en la mirada de Adi y le regaló una sonrisa. Manuel se acomodó sobre una roca plana y sacó de su gabán un pergamino y un lapicero. Alisó el lienzo sobre su rodilla sosteniendo el lápiz entre los dientes.
Cañueto regresaba con un fardo de ramas secas a la cueva, llevaban los tres sólos varias jornadas. Se habían repartido las tareas de mantenimiento del campamento. Adila se ocuaba de la comida y la lavandería, Manuel se ocupaba de traer comida, debido a su pasado de cazador era el mejor candidato y Cañueto debía mantener caliente el refugio. Para las tareas de vigilancia se turnaban a partes iguales los dos hombres.
Manuel escribía sobre sus muslos una carta a la puerta de la cueva, Adi despellejaba una liebre que les serviría de comida para ese día. Cañueto pasó por delante de Girón y se detuvo a su altura.-Qué escribes camarada?-Manuel levantó la cabeza y le traspasó con su mirada-Cosas mías José- Cañete se sintió incómodo ante la contestación y titubeo antes de entrar a la cueva.
-Con esa leña no será suficiente-Le dijo Adila con tono templado-Iré a por mas- Contestó el miliciano. Cañete sacó el revolver que ocultaba bajo su chaqueta y comprobó las balas del cargador. Adi se mantenía concentrada en desollar la liebre y no se percató del gesto nervioso del guerrillero. Cañueto salió del refugio, caminaba con la cabeza hundida en el pecho y al pasar por delante de Girón susurró una frase-Qué dices?-Le preguntó confundido Manuel- Nada, que voy por mas leña, la que traje no es suficiente para cocinar esa libre....eso dice Adila- Cañete era un manojo de nervios, le temblaba la voz y sus rodillas bailaban bajo la pana de sus pantalones. Girón nunca había visto con buenos ojos a José, desde que se había unido al grupo se mantenía aislado, no participaba en las conversaciones y evitaba formar parte cualquier misión que acarrease peligro alguno,además, era raro que desconociera la ideología sindicalista aunque aseguraba haber pertenecido a la UGT en Salamanca.
El día era primaveral, como debía de serlo un dos de Mayo, las hojas sonaban desde los árboles movidas por la leve brisa que soplaba de un lado a otro, el sol dominaba un cielo azul exento de nubes y sólo el canto de los pardales parecía romper el monotonismo reinante. José se situó a un par de metros frente a la espalda de Girón, sacó su pistola y estiró el brazo apuntando a la cabeza del partisano. Su mano asía con fuerza el arma en un intento de apuntar a la testa de Manuel, el codo le temblaba a espasmos de izquierda a derecha, su vista se nubló debido a una espesa gota de sudor que bajaba por su frente y sus dientes mordían con fuerza el interior de los carrillos.
-¡CAMARADAAA!- El grito de José violó el silencio y todo a su alrededor pareció deternerse por un instante. El eco de un disparo sono desde el valle de los Puentes de Malpaso y recorrió toda la comarca enmudeciendo el sonido primaveral del bosque y tiñendo de rojo el cielo azulado.
Me sobresaltó el sonido del teléfono.
-Sí?
-Jorge, soy Benito- Reconocí a mi viejo amigo de la mili, trabajaba de documentalista para el gobierno y le había telefoneado unos días antes.- He localizado a Adila González, aún vive, es de los Barrios, como Girón, al parecer quiere olvidar todo aquello, no te será fácil hablar de Girón con ella.
-Gracias Benito, estaremos en contacto.- Benito había estudiado Blibioteconomía y documenteción en Salamanca, le conocí en Melilla, durante el servicio militar, era hijo de un jubilado de la MSP y durante mucho tiempo mi mejor amigo. Colgué el auricular y sonreí, no necesitaba hablar con Adila, me bastaba con saber que seguía viva y que podía verla. Necesita poner rostro a una historia que desde mi llegada al Bierzo me había fastinado, la historia de un guerrillero que plantó cara a todo un ejército y que desde la oscuridad de las montañas había tenido en jaque a todo un estado.
Continuará.
Este relato es una mezcla de ficción y realidad no pretende ser un documento que relate hachos verídicos por lo que algunos personajes y situaciones son imaginarias y están basadas en relatos escuchados por el autor